Hay sol bueno y mar de espuma
Bajo un sol radiante, un cielo azul y esa luz con la que sólo nos puede agasajar el mediterráneo en pleno invierno, grabamos la última escena, que no cena.
Unas llegamos antes porque debíamos grabar solo sonido, así que en un aula luminosa del Centro Cívico de la Barceloneta tres de nosotras dejamos un reclamo. Después grabamos las llegadas de las protagonistas, Patricia en su bici, como todos los demás, paseándose entre la gente por el paseo marítimo, Ana María y Salma bajando del autobús, muy graciosas ellas, Aída y yo andando, muy natural y la niña Joanna, el hilo más fresco, venía del mar, hilando.
Todo esto sucedía mientras iban llegando las demás protagonistas de nuestra historia, pues nosotras sólo hemos sido un pequeño eco, todas ellas tienen historias que contar.
Cuando logramos reunirnos, fue todo muy espontáneo, un encuentro verdadero, algunas
no nos veíamos desde hacía muchos meses y eso nos alegró el alma, no hizo falta dar la
voz de ¡grabando! Simplemente captar lo que estaba sucediendo con un grupo de mujeres
como arañas tejiendo un sábado de diciembre frente al mar mediterráneo. Allí hablamos, cantamos, bromeamos, nos abrazamos, mientras nuestra María y Cristina nos veían a través de la lente.
Hicimos entre todas una buena convocatoria. Nuestros monitores han sido respetuosos,
pacientes, cariñosos y profesionales, espero que volvamos a hacer algo juntos.
Bueno, este cuento se está acabando, con alegría, hoy sabremos los resultados. Lo bueno de esto es que no hay cabida para la despedida, porque siempre habrá historias caminando por las calles.
Recuerden que el sueño se hace a mano y sin permiso.
Elsie Nuiry












